Viajar es mucho más que trasladarse de un lugar a otro, sabemos que eso para vos no es una novedad. Pero, ¿te pusiste a pensar en cómo te transforma?.
Antes de armar las valijas, durante el viaje y ni hablar del después. La experiencia es integral.
Te contamos lo que para nosotros significa, en tres tiempos:
Antes: la organización, las cuentas, la incertidumbre, el ordenarse con uno mismo y con nuestra compañía. Todo un reto al que todos nos enfrentamos con predisposición y voluntad. No es poca cosa y por eso nunca desestimamos opiniones, saberes y gustos.
Durante: Cada viaje es una oportunidad para abrir la mente, replantear hábitos y construir una mirada más consciente sobre el mundo y sobre uno mismo, pero en el mientras tanto no nos damos cuenta. En sitios desconocidos, si no nos detenemos, no contemplamos.
A nosotros nos gusta ese suspiro frente a paisajes remotos y la conversación distendida y curiosa con personas que sabemos que es altamente probable que no volvamos a ver jamás. Pero aun así hablamos y decimos de dónde somos y a que nos dedicamos. También intercambiamos historias del mismo grado de coherencia o incoherencia (vaya uno a saber), porque entramos en el mismo viaje.
Nos cuestionamos nuestras rutinas y alucinamos con nuevas formas de vida, porque vemos todo de otra manera.
Viajar implica aprender a adaptarse, a respetar, a observar y sobre todo a disfrutar con empatía. Y en este proceso cambiamos, nos transformamos y no somos conscientes.
No sabemos cuántos de nosotros en esta distracción somos capaces de tener en cuenta pequeños gestos como el de administrar residuos, cuidar los recursos naturales, respetar los espacios públicos y las tradiciones locales. Y un poco nuestro trabajo de esto se trata, y por eso hoy estamos acá, conversando como si te tuvieramos enfrente. Porque no solo vemos al turismo como una actividad meramente recreativa sino también como herramienta de desarrollo, tanto personal como comunitario.Y al final, que ya sabemos que no es el final de los finales porque aun no llegamos a casa y ya estamos tirando puntas sobre dónde será el próximo destino.
Al regresar, el viaje continúa dentro de nosotros. Volvemos con nuevas ideas, con otra sensibilidad hacia lo natural y lo humano, con el recuerdo intacto y la sensación en la piel. Con la certeza de que cada desplazamiento puede ser una experiencia transformadora.
Pero como si fuera poco, cuando volvemos a sentir esa temperatura en el ambiente, a escuchar ese acento en la voz de las personas que nos cruzamos y revivimos los sabores de las comidas que disfrutamos, inevitablemente nos transportamos a donde vivimos con intensidad la vida.
Entonces, si estás de acuerdo con todo esto ¿no crees que ese viaje debe ser realizado a conciencia?
Nosotros creemos que sí, porque viajar no solo amplía el mapa del mundo, nuestro mundo. Sino que también podría ampliar el de alguien más.
Nosotros somos fieles a la idea de que hay que dar lugar a que el mapa interior, de quien se anime a vivir en armonía, merece SER.
